lunes, 14 de diciembre de 2009

Capítulo 8


VIII

La escena habría volcado la mente de una persona, de hecho, semejante quiebre de la realidad habría llevado a la locura cualquiera; pero Aníbal sabía que Franco estaba bien calificado para poder soportar algo así. Cuando él aprendió en su juventud el camino de la naturaleza le prohibieron hacer movimientos druídicos en público, a no ser que fuera estrictamente necesario. No era una regla de vida o muerte, pero sabía que cualquier cosa así tendría consecuencias.

Franco estaba shockeado hasta los huesos, no sabía muy bien por dónde empezar, las cosas que lograba ver o percibir estaban más allá de cualquier canon de realidad. Los árboles se movían como si estuvieran respondiendo a un ritmo humanamente inaudible. De pronto, Aníbal bajó las manos y los árboles se calmaron, pero no así las raíces gruesas y añosas, que se habían levantado como serpientes y se erguían sobre si como tales. Aníbal giró hacia Franco y caminó hacia él, el brillo que emitía su silueta era imperceptible, pero aún así era presente. Cada paso que afirmaba contra la tierra, hacía crecer pequeñas plantas alrededor de sus pies. A pesar de todo, Franco lograba mezclar inútilmente la imagen de su hermano, con la de algún santo, o algo por el estilo para poder explicar lo que era Aníbal.

-Déjeme pasar - pidió Aníbal, quien avanzo hasta donde habían enterrado la basura que se debería convertir en composta.

De pie sobre lo que había sido el agujero para enterrar basura, Aníbal se concentró y comenzó a mover las manos nuevamente de arriba hacia abajo y en el lugar de la futura composta, comenzaron a surgir cientos de gusanillos de tierra que se movían y pululaban felices como si les hubieran regalado un manjar.
Franco ya resignado sólo se dedicó a mirar con atención para ver de cierta manera cómo funcionaba el ritual de Aníbal.

De pronto Aníbal levantó la mano derecha hacia al cielo y las raíces, que esperaban como serpientes alzadas, se sumergieron en la tierra junto con los gusanos. Lentamente las raíces se fueron penetrando en la tierra, hasta el punto en el cual no se podía notar si habían estado allí.

El ritual había concluido, los perros se quedaron rascándose insolentemente como si nada les preocupara y juntos salieron hacia la calle atreves de la casa. Aníbal respiraba profundamente como tratando de salir de una especie de trance. La situación se calmó, y la escena había vuelto a la normalidad, los árboles se veían un poco más vivos, era obvio que se habían estado alimentando del la composta que había mezclado Aníbal y cuyo proceso de descomposición también se había encargado de acelerar.

-Este no es un gran truco, Franco- dijo Aníbal – pero creo que es un buen punto de partida.

Franco no replicó respuesta alguna, no tenía como ni sabía porque, todo estaba dado vuelta en su cabeza.

- De qué color es color verde, Franco - dijo Aníbal. Mientras tomaba un par de hojas que había en el suelo.
-¿Qué… que fue todo esto?- dijo Franco tomando aire en bocanadas gigantes.
-Llamémosle magia- contesto Aníbal.
-Pero... ¿cómo es que... cómo funciona?- Franco estaba decididamente shoqueado.
-Esto no es una gran ciencia, Franco- dijo Aníbal
-Lo de la composta y lo de la conservación de las plantas y el medio ambiente esta bien, pero no entiendo lo de los arboles moviéndose, raíces moviéndose, etc.-
-Calma Franco le explicaré todo en cierta medida, pero lo que le contaré es como comida, hay que tragarla y digerirla, pero no se atasque la boca comiendo.
-¿Cómo explica su religión la vida?- pregunto Aníbal mientras invitaba a entrar a la casa a Franco.
-El señor dispuso que hubiera vida en el planeta.
-¿Y cómo lo sabes eso tu?- pregunto Aníbal.
-La biblia lo dice.
-¿Y quién escribió la biblia?
-La escribió… ¿A dónde quieres llegar?
-¿Qué tal si te dijera que comenzaras a aceptarte como humano?
-¿Cómo?, un discurso motivacional no es el tipo de respuesta que busco - dijo Franco quien tocaba el castaño de la entrada buscando alguna marca.
- Eres humano Franco, eres un sacerdote y muy inteligente, pero netamente eres humano.
-¿Errar es humano?... no entiendo nada - dijo Franco que trataba de buscar aun algún rastro de movimiento articulación en la caída del tronco hasta la tierra.
-Si aceptas lo diminuto que eres, puedes comenzar a entender - dijo Aníbal quien lo miraba desde el marco de la puerta, - la vida en este planeta está desde siempre, no hay registros de desde cuándo, y con todo respeto, la biblia es una novela fascinante, pero no cuenta como registro.
-¿Por qué no?, ¿tienes 3000 años de antigüedad?- dijo Franco con una postura algo incisiva.
- No, pero los druidas existimos desde que se genero la humanidad en este planeta.

Franco se puso en su lugar y duramente dijo:

- Hasta el momento eres un brujo para mí, explícame eso de druidas, porque que yo sepa es un término celta o vikingo o algo así.
Aníbal tomó aire y paciencia y miró el techo como ordenando las ideas.
- Desde que el hombre es hombre, y desde que vive en comunidades, llámese tribus o clanes, siempre ha existido una figura sacra si se puede llamar así, una persona o personas que, a estas alturas la historia se ha deformado tanto que la figura sacra es una institución.
-¿La iglesia?
- Así es, siempre ha existido una persona capaz de estar en contacto con muchas cosas que no todos pueden ver, o se auto convencen de ver, lo que podría llamar para que entiendas “naturaleza”.
- Y porque “para que yo entienda”, la naturaleza… ¿es lo natural?- el mismo Franco esbozó una sonrisa al darse cuenta que le costaba definir el término de una manera total.
- La naturaleza es mucho más de lo que puedes ver, oír, e incluso estudiar, la naturaleza es la vida, pero no la que da si no también la que quita, es la fuerza omnipresente en todas las cosas incluso en las que no se mueven. Para los druidas existe, lo que se podría llamar deidad, lo que llamamos “la fuente”, es la vida como centro y núcleo de todo lo que nos rodea, todos tenemos un poco de la fuente.
- Una fuente como una vasija de agua y de esa agua se requiere para que algo tenga vida - dijo Franco.
- Me gusta que aprendas rápido, - sonrió Aníbal suavemente.- Esa fuente, en la visión druida, pende de un balance, si tú quitas algo, algo nuevo nacerá, si algo nuevo nace algo debe morir. Es como la composta, la fuente utiliza esa lógica, la muerte y descomposición de distintas cosas genera la oportunidad para que otras cosas nuevas vivan.

Franco tomó asiento en el suelo mirando a Aníbal y pensando con la mirada al vacío,  Aníbal siguió explicando desde el marco de la puerta.

- La fuente en la que creemos los druidas es casi visible bajo ciertas circunstancias - dijo Aníbal delicadamente - no es un hecho de fe. Entonces desde siempre la fuente se mantiene en una armonía perfecta, todas las especies viven y se mantienen en perfecta armonía, menos una.
- El humano.
- No es difícil deducirlo, pero el humano es el más grande enigma de los druidas modernos, nadie sabe a ciencia cierta porque se crearon y porque están aquí.
- Según la religión cristiana, el ser humano está aquí para buscar su camino hacia el paraíso y el cielo.
- ¿Ah sí?, y ¿cómo?
- A través del perdón y la devoción.
-Y ¿qué rol cumple la naturaleza en ese cuento?- preguntó Aníbal mientras se rascaba la barbilla con la barba media crecida.
- La naturaleza esta para servir al humano, al menos eso dice la biblia - dijo Franco con inocencia.
- Ese es el error de tu creencia, no voy a debatir tus creencias de paraísos o cielos lejanos, pero para los druidas el ser humano no debe utilizar la naturaleza a destajo, debe convivir con ella; allí radica el primer problema, la explotación.
- Pero eso viene siendo la modernidad ¿no? - acota Franco.
- Exactamente, el hombre en su origen era capaz de vivir y convivir con su entorno, porque tomaba de él sólo lo que necesitaba para poder vivir. Ahora que el hombre moderno amplió sus estándares de felicidad, se toma más de lo que se puede, porque necesitas hacer cosas más complejas, para poder vivir al nivel del estándar moderno, que por cierto es bastante artificial.
- En eso cualquiera podría estar de acuerdo - dijo Franco - pero… todo este discurso ambientalista no explica lo que sucedió aquí.
Aníbal soltó una risa bastante comprendedora.
-Los druidas no tenemos un poder determinado, o al menos así lo vemos, nuestra habilidad es comprender y entender el entorno a tales puntos que puede usar técnicas muy olvidadas para lograr cosas.

Franco miró y le dijo:

-Aún no me explica lo de los árboles.
-Cada druida hace sus propias investigaciones sobre lo que es la fuente, pero cuando te acercas y comprendes cómo funciona la fuente, puedes tener la habilidad de simpatizar con el entorno - Aníbal se veía complicado con la manera de explicarlo - lo que yo hice fue pedirle a los gusanos que comieran la composta y que lo transformaran en humus, y luego pedí a las plantas que se alimentaran de eso, y eso lo logre simplemente utilizando mi empatía con la fuente, o sea mi propia vida.
-Esto sonara ridículo pero, ¿moviste las plantas con amor?- dijo Franco incrédulamente.
-No, les ordene que se alimentaran de la composta.
-Pero los árboles no se mueven - contestó Franco.
-Los árboles sí se mueven todo el tiempo, que no los puedas ver, percibir o no sabías. Eso, no es problema mío - dijo Aníbal algo agobiado -pero sí, te sorprenderías de lo que puedes llegar a ver cuando te internas en la naturaleza, sobre todo cuando la fuente de vida se les acerca.
-Entonces asumo que tu mentalmente dijiste “arboles muévanse” y ellos se movieron - dijo Franco.
-Nadie puede hablar con las plantas como tal, para el caso tampoco con los animales, eso es una ley universal incluso para nosotros, sólo se puede motivar, estimular o en este caso, lo que yo hago es comunicarme con las plantas, pero no de una manera verbal, sólo empática, y de esta manera se pueden sugerir o motivar el movimiento de ellas. 
-Entonces supongo que es algo interior y de espíritu que logra mayores cosas, o sea que existen distintos tipos de magnitudes de habilidades druídicas.
-Sí, totalmente, pero estas no están regidas por algo físico, técnicamente tú podrías hacer lo mismo que yo hago si hubieras vivido y conocido lo mismo que yo; las habilidades de un druida, mejor dicho, de una persona, son limitadas solamente por su conocimiento.
- ¿Qué clase de druida eres tú? De hecho… ¿por qué la palabra druida?
-Se adoptó la palabra druida como convención, porque los celtas fueron los únicos que adoptaron las creencias druídicas, fueron una clase aristócrata entre ellos, y allí se desarrolló mucho la habilidad como academia, la palabra druida significa en celta “rico en conocimiento”. Y respecto a lo otro, digamos que de donde yo vengo, soy un druida aplicado, me considero sobre la media en lo que hago.
-¿Hay más de tu tipo? - contestó Franco quien rompía su silencio, impresionadísimo.
-Así es, muchos más, de todo tipo; de hecho los druidas se clasifican por lo que llamamos “ordenes”, y estas órdenes están definidas solamente por posturas filosóficas respecto a la fuente, para explicarte es como si…
-Los distintos credos según la interpretación de la biblia - contestó Franco sagazmente.
-Así es, hay de todo, aunque la mayoría y las más fuertes órdenes druidas son ermitañas como la mía.
-Pero, si tienen la solución para el mundo y la naturaleza, porque no intervienen, aparecen y cambian todo.
-Por lo mismo, si hay una cosa que hemos aprendido es que todo cambio en la fuente tiene una consecuencia; es todo acción y reacción.
-Y si tú eres un druida ermitaño, ¿qué haces aquí?
-Yo, me autoexilié de mi orden.
-¿Por qué?
-Porque no estaba de acuerdo con lo que estaban planeando.
- ¿Y por qué viniste aquí?
-Todo eso es una historia que te contare en su debido tiempo y creo que debo hacerlo, ahora necesito que entiendas lo que soy.
-Lo he entendido a duras penas, pero aún no es fácil de digerir - dijo Franco a medio convencer.
- Necesito que vengas a la media noche de mañana, para que te siga explicando, aún quedan cosas bastante importantes que necesito que entiendas.

Franco le dio la mano a Aníbal, casi temblando de la emoción que pasó, todo era confuso en su cabeza, pero tenía una respuesta y bastante clara, ahora lo que tenía que hacer era hacer encajar una respuesta conceptualmente gigantesca en cada una de las preguntas que tenía en la cabeza.

Al salir de casa, levantó la mano para despedirse de él mientras Aníbal cerraba la puerta a jalones.

El regreso a la iglesia fue relajado, pero a mitad de camino, a un par de cuadras de su destino, pudo distinguir un resplandor blanco muy sutil entre la hierba de la vereda, sobre todo en las partes oscuras de la calle. Al acercarse, se dio cuenta que era algo muy extraño, horrorizado vio que de entre todas las partes oscuras de las veredas, y calles, comenzaban a salir extrañas líneas culebrantes, gruesas, color blanco que se movían a un ritmo desconcertante, y salían más y más. Franco creyó ciertamente que se volvía loco. Así que decidió correr a casa como pudo, pero vio que estas cosas estaban por doquier, no parecían numerosas pero estaban en casi todos los lugares oscuros y semioscuros que veía. Sabía en su interior que tenía algo que ver con lo que había presenciado ese día. Así que prefirió encerrarse en su cuarto y dormir hasta el día siguiente para poder hacer las preguntas pertinentes a Aníbal.

6 comentarios:

Sebastardo dijo...

A nuestros queridos lectores y a los no tan queridos tambien:

Disculpamos la demora que trajo el lanzamiento de este chapter, pero las dificultades tecnicas se prolongaron mas de lo esperado.

Sin mas que decir, que disfruten de lo expuesto.

Yo

Marian dijo...

Con fecha 14 de diciembre de 2009 y hora 5:11 p.m. (hora del centro de México), la CEO de ortografía y gramática no se hace responsable por las faltas ortográficas o de redacción del comentario anterior ni el capítulo 8. La presente será efectiva hasta que las "dificultades técnicas" sean sobrepuestas y rematadas.

Atte. la gerencia
(o sea yo mera)

Sebastardo dijo...

¬¬ si tu eres la gerencia, q soy yo?

Marian dijo...

Pues la gerencia también, yo sólo soy la CEO de ortografía y gramática, tu eres el mero mero, el que truena los chicharrones, el que mueve la batuta, y todas esas cosas. Yo nadamás soy control de calidá.

Marian dijo...

. . . y Relaciones Públicas, y Marketing. . .

Sebastardo dijo...

¬¬

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Créditos:

Historia original: Sebastián Leonardo